Has visto a niños de edad de tu hijo recitar los colores y hablar como loros. Tu primera hija ya hablaba por los codos a la edad de tu segundo hijo. Entonces es cuando piensas aquello de «mi hijo no habla» y te empiezas a preguntar si debes llevar al niño al logopeda.

Así que una vez has comprobado que tu hijo lleva un desarrollo normal, te gustaría ayudar a que se comunicara mejor. Tanto tu entorno como tú podéis ayudar a su lenguaje en su día a día y de manera sencilla. Te dejo pautas sencillas que pueden ayudarte si tu hijo no habla.

Estimular el lenguaje del bebé

Puedes estimular el lenguaje de tu bebé desde que nace. Antes de los seis meses el bebé está atento a los sonidos de su entorno, principalmente a la voz de sus padres. Las madres y padres hemos desarrollado un lenguaje especial para ellos durante este periodo. La comunidad científica lo denominó maternés. Por tanto, aprovéchalo: háblale mientras le cambias el pañal, durante el paseo, el baño, el pecho. Cántale también. Obviamente no es necesario que estés continuamente hablándole o cantándole. Aprovecha ratitos en los que estéis a gusto los dos (¡o los tres si tienes más de uno!).

Alrededor de los seis meses, tu bebé empezará a sentir interés por el juego del cucú-tras y canciones y juegos que impliquen el movimiento de manos, como los cinco lobitos.

A partir de los seis meses puedes comenzar a introducir signos para bebés para facilitar tanto su comprensión del lenguaje como su expresión.

Mi hijo de un año no habla

Con un año puedes continuar la estimulación del lenguaje de tu hijo. Si no empezaste antes con los signos para bebés, ahora también es buen momento. Aprovéchalos. Las manos se ven y las palabras solo se oyen. Y como todo el mundo sabemos, una imagen vale más que mil palabras. ¿Por qué no aprovechar este apoyo? Según vaya dominando el lenguaje oral, irá abandonando los signos; por utilizar un símil, usarás muletas mientras te cueste caminar pero, una vez camines, las muletas serás un estorbo y las acabarás guardando. Además, su eficacia está demostrada para prevenir la frustración y los comportamientos disruptivos (Vaquero Díaz, 2016).

Seguramente hayas comenzado a contarle cuentos hace unos meses. Si no, ya tienes otra herramienta muy útil para el desarrollo del habla. A esta edad le llamarán la atención los cuentos de tres o cuatro páginas, de cartón duro o de tela. Haz que interactúen con las imágenes: que hagan como si llamaran a la puerta que aparece, o diera de comer al protagonista, que le canten… Adáptalo según el cuento.

Tu hijo seguramente haya comenzado con ‘papá’ y ‘mamá’. Ha comenzado a duplicar sílabas. Esto no significa que los perros pasen a ser ‘guau-guau’, los pájaros ‘pío-pío’ o el agua ‘gua-gua’. Continúa llamando a cada cosa por su nombre, no lo simplifiques. Tu hijo será el que simplifique por sí mismo esas palabras para poder decirlas. Pero es necesario que escuche siempre el modelo correcto, y eso se lo das tú. Tampoco termines todo en diminutivos como gatito, patatita, muñequito. Los bebés solo pueden memorizar lo último que escuchan a estas edades. Así que todo será ‘ito’ e ‘ita’ si solo se utilizan diminutivos. Utiliza las palabras tal cual.

Cuando escuches sus sonidos, sus vocalizaciones, interprétalas, dales sentido y díselas. Por ejemplo:

Bebé: aaaa-ooo-aa

: ¡Sí, por allí va el perro! ¡Mira qué bonito es!

De este modo, le estás enseñando que el lenguaje sirve para comunicar, para mostrar los deseos, lo que se quiere decir.

Continúa con canciones y asócialas a ritmos, gestos y bailes. Aprovecha para las figuras de animales y comidas para ir aumentando su vocabulario mientras jugáis.

Mi hijo de dos años no habla

En esta etapa el desarrollo del lenguaje es rapidísimo. Continua con canciones, cuentos y juegos con figuras o elementos similares a la realidad.

También puedes aprovechar para comenzar con juegos como el veo-veo, pero nombrando colores o para qué sirve el objeto.

Respeta sus iniciativas al hablar y sus silencios durante las conversaciones. Participa en alguno de sus juegos y enriquécelos con conversación. Recuerda dejarle jugar solo de vez en cuando, también lo necesita. Puedes llevarle a pequeños teatros de marionetas y/o interpretarlos tú.

Juega con colores, nombra lo que vaya haciendo. Alarga sus frases, por ejemplo:

Bebé: ¡Aba!

: ¿Quieres agua?

Conclusiones

Quizá sigues pensando que mi hijo no habla. Si ya has confirmado que aún así está dentro de su desarrollo normal, espero que estas pautas te hayan ayudado para potenciar su habla y su lenguaje. Si aún así tienes dudas o necesitas algo específico para tu hijo o tu hija, no dudes en contactarme. Podremos resolver online las dudas que te surjan y adaptarlas a vuestra situación.

Referencias

Aguado, G. (1995). El desarrollo del lenguaje de 0 a 3 años. Madrid: CEPE.

Vaquero Díaz, C. y Sánchez Rosso, A.L. (2016). Beneficios lingüísticos derivados del uso temprano de la lengua de signos en bebés oyentes (tesis de fin de grado). Universidad de Valladolid, Valladolid, España. Recuperado de http://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/18168/TFG-M-L552.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Imágenes:  Travis Grossen en Unsplash

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