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Quizá ya te hayan hablado de los signos del bimodal para utilizarlos con tu hijo o tu hija. Sabes que son signos pero no sabes muy bien cómo ponerlos en práctica: al final, en casa, es complicado. Tú le entiendes y él te entiende a ti en las cosas básicas y el uso de los signos se olvida. O no sabes cómo buscar un signo determinado. En este artículo te damos las claves:

Qué es la comunicación bimodal

El sistema de comunicación bimodal fue creado por la austriaca Hilde S. Schlesinger en 1978, en Estados Unidos. Asoció la Lengua de Signos de EE.UU. con el inglés hablado con el objetivo de que los niños sordos llegaran al lenguaje oral para convivir mejor en una sociedad de oyentes. Los signos para bebés están basados en este sistema.

A diferencia de la Lengua de Signos, los signos del bimodal siguen la estructura del lenguaje oral: es decir, se va haciendo cada signo según vamos diciendo la palabra correspondiente. Para utilizar la comunicación bimodal se toma el vocabulario de los signos de la Lengua de Signos o la Lengua de Señas del país del niño.

Eficacia de los signos en bimodal

Existen una gran cantidad de estudios que avalan la eficacia del uso de los signos en bimodal en niños con discapacidad intelectual: ayudan a aumentar el vocabulario, a mejorar la comunicación espontánea y la articulación de las palabras (Vega y Fernández, 2013).

No obstante, circula un mito que asocia retraso al hablar con el uso de los signos del bimodal. Este rumor fue desmentido por distintas investigaciones que demuestran que los signos de la comunicación bimodal desaparecen cuando la expresión oral es suficiente para la comunicación del niño (Kouri, 1988; Remington y Clarke, 1983; Pizer et al., 2007, citados en Vega y Fernández, 2013).

Según Iverson y cols. (2003, citado en Vega y Fernández, 2013), se dan 3 fases:

  1. Primer estadio: los niños usan más signos que palabras orales.
  2. Segundo estadio: los niños usan el mismo número de signos que de palabras.
  3. Tercer estadio: el número de palabras orales aumenta significativamente, mientras que el número de signos va disminuyendo.
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Evolución de los signos de la comunicación bimodal.

Cómo hacer los signos en bimodal

Partes de un signo

Es importante conocer las partes de un signo: de este modo sabremos imitar un signo mejor, sobre todo si somos oyentes y no hemos visto nunca nada de Lengua de Signos o Lengua de Señas.

  • La forma de la mano.
  • La orientación de la palma de la mano mientras hacemos el signo.
  • El lugar del cuerpo donde se hace el signo.
  • El movimiento del signo.

No incluyo las expresiones faciales que acompañan a los signos porque no siempre son posibles o significativos.

Con el método Comunicación Total o Habla Signada para Alumnos No Verbales, originada por Benson Schaeffer, se repite el signo una vez por sílaba de la palabra, para ayudar a comprender la estructura de esa palabra. Por ejemplo, en la palabra pelota, tendríamos que repetir el signo tres veces. Así el niño sabe que esa palabra tiene tres partes, lo que posiblemente le ayude posteriormente al decirla.

De dónde tomar los signos del bimodal

Según sea tu país, puedes consultar distintas fuentes oficiales de la lengua de signos o la lengua de señas de la comunidad sorda. Por ejemplo, en España tenemos la Fundación de LSE. La Lengua de Señas Mexicana la puedes consultar aquí. En Chile puedes encontrar información veraz aquí, aunque no vídeos de los signos. Y en Argentina, aunque también sin vídeos, aquí.

No obstante, la herramienta más potente para aprender los signos es el proyecto Spread The Sign: es un proyecto sin ánimo de lucro para dar a conocer el vocabulario de las lenguas de signos o lenguas de señas de múltiples países del mundo. Además, sus vídeos se pueden reproducir de manera más lenta o más rápida y se pueden descargar. Échale un ojo, merece la pena. Como ves, no existe un «lenguaje bimodal», sino que es una metodología que toma su vocabulario de los signos que utiliza la comunidad sorda de cada país.

¿Y si el signo es muy difícil de hacer?

Según Monfort (2019), normalmente es necesario adaptar los signos oficiales. Las niñas y los niños con dificultades cognitivas o con dificultades motoras normalmente presentan dificultades de motricidad fina.

Monfort habla entonces de «dialectos signados» adaptados a cada niño. La adaptación supondría un problema si el signo fuera para comunicarse con el resto de las personas sordas. Sin embargo, la realidad es que para muchos niños será un apoyo temporal en su camino hacia el lenguaje oral. Para otros, será una manera de comunicarse con su entorno cercano, con un número limitado de personas.

¿Cómo podemos adaptar un signo complicado? En base a mi experiencia lo resumo en tres puntos:

  • Signos con más de una configuración de la mano: lo más funcional es eliminar el movimiento que menos represente a la palabra. Por ejemplo, veamos la palabra pescadería:

Como vemos, para signar pescadería necesitamos que la mano realice cuatro formas.

En este caso, podríamos reducir el signo a la última forma, que significa pescado. Si nuestro hijo o hija puede realizar dos signos seguidos, podemos hacer el primer signo, que significa comprar, y el último, el de pescado. Si estáis empezando y aún no manejáis los signos básicos como para conocer su significado, simplemente buscad la palabra esencial y aplicadla.

  • Signos con forma compleja: existen signos cuya posición de la mano o de los dedos es difícil de imitar por el niño. En este caso, primero dejamos que el niño lo imite y lo adapte de manera espontánea. Si no se parece nada al original y/o se confunde con otro que sepa y utiliza mucho, podemos «moldearle» nosotros: ponerle la forma de la mano tal cual es. Si aún así no le sale podemos simplificar la forma de la mano a algo que le salga pero que se parezca al signo original. Por ejemplo, veamos el signo de la palabra croissant o cruasán:

Como ves, la mano solo adopta una forma. Pero para muchos niños puede resultar complicado sacar solo el meñique y el pulgar. En este caso, hay niños que optan por sacar el dedo índice también porque les resulta más fácil. Es una adaptación más que posible pero, de nuevo, depende del niño.

  • Signos con movimiento complejo: en este caso, de nuevo, dejaremos que sea el niño el que imite y simplifique de manera espontánea. Si el movimiento que surge es muy distinto o muy confuso, moldeamos. Si aún así le cuesta, simplificamos. Veamos como ejemplo el signo de la palabra sol:

En este caso, vemos como para hacer el signo es necesario un giro de la muñeca. La simplificación sería evidente: hacer el signo sin el giro de la muñeca.

Por dónde empezar el bimodal

Se debe empezar por el signo de aquello que atraiga más al niño y le sea más útil, más funcional. Es muy importante que su entorno participe y le haga ese signo y los que quieras que aprenda. Eso implica a las personas de su entorno, colegio incluido.

Es complicado de llevar a cabo cuando sabes que tu hijo te oye y se sabe guiar por el contexto para comprender lo que quieres. Pero si insistes y te mantienes, verás que un día hace el signo de manera espontánea para pedirte o comunicar algo. En ese momento es donde el niño o la niña ya comprende para qué sirven los signos, por qué son útiles.

Cuando te pida algo sin signar, no le fuerces al principio a que signe. Simplemente repítele lo que quiere y haz tú el signo a la vez que dices la palabra. Más adelante, cuando ya haya visto el signo durante varios días seguidos, puedes pedirle que lo haga él y enseñarle a que lo signe. Cuando ya vaya signando, seguramente lo acompañe de alguna vocalización. Si es así, pídele que lo haga cada vez que signe.

El signo se aprende mejor cuando es útil, cuando se asocia al objeto o a la situación real. No obstante, hay veces que algunos niños pueden continuar aprendiendo a partir de fotos e, incluso, dibujos y pictogramas. Seguro que ya lo sabes, pero no está de más recordar que el respeto al ritmo de aprendizaje de cada niño es fundamental.

Espero que te hayan resultado útiles estas indicaciones. Si necesitas una orientación más precisa, recuerda que puedes ponerte en contacto conmigo.

Y tú, ¿has probado ya a usar el bimodal?

Referencias

Iverson, J. M., Longobardi, E. y Caselli, M. C. (2003). Relationship between gestures and words in children with Down’s syndrome and typically developing children in the early stages of communicative development. International Journal of Language y Communication Disorders, 38(2), 179-197.

Monfort, Marc. La comunicación bimodal: una ayuda para el desarrollo del lenguaje y de la comunicación. Asociación Alanda. Recuperado en 2019 de http://www.asociacionalanda.org/pdf/articulos/LA%20COMUNICACION_BIMODAL_MONFORT.pdf

Schlesinger, Hilde S. The Acquisition of Bimodal Language. Sign Language Of The Deaf: Psychological, Linguistic, and Sociological Perspectives (1978). https://doi.org/10.1016/B978-0-12-625150-0.50008-3

Vega Llobera, Fátima, & Fernández Viader, María del Pilar. Mejora de la comunicación y del lenguaje oral con la ayuda visual de los signos manuales en alumnos con discapacidad intelectual. Estudio de casos. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología (2013). http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2013.07.009

Vídeos: Spread The Sign

Imagen: Zun Zun en Pexels

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