«Mi hijo tartamudea de repente» es una de las consultas frecuentes que recibo. La respuesta de los terapeutas durante mucho tiempo fue que era preferible no hablar sobre la tartamudez. De este modo, decían, solo conseguirían que la patología empeore: los niños al notar la preocupación de los padres se harían conscientes. Y a mayor conciencia, mayor bloqueo y repetición de las palabras. Por lo tanto, lo mejor era no intervenir en niños de 2 años que tartamudean de repente. Pero hablar sobre tartamudez no produce más tartamudez.

Pero ¿qué es la tartamudez?

La tartamudez es una patología que es involuntaria y que no sabemos cuándo va a aparecer. Pero aunque nosotros nos parezca muy sencillo identificar a una persona tartamuda en nuestra vida cotidiana, los autores no se ponen de acuerdo para definirla.

Algunos (2) dicen que es un parón involuntario al intentar hablar. Otros (1) que la tartamudez es cuando el habla se interrumpe por un sonido, sílaba o palabra o por cómo reacciona el hablante ante eso. De una manera más general podemos decir que no solo es repetir un sonido, sino también alargarlo, añadir pausas, otros sonidos o incluso evitar algún sonido o alguna palabra o situación. Y además suele haber tensión de los músculos de la cara, del cuello e incluso del resto del cuerpo. Como vemos, la tartamudez es mucho más que repetir palabras.

Se da más en niños que en niñas y normalmente la descubrimos entre los 2 y los 6 años de edad. No obstante a veces podemos encontrarla a partir de los 18 meses. Cuanto antes la detectemos, más fácil será tratarla e incluso evitar que se desarrolle. Por tanto, nunca es pronto para comenzar.

Además la tartamudez suele afectar al 2% de la población mundial. ¡Eso significa que podemos encontrar a 70 millones de personas en el mundo que tartamudean! Es un dato importante a tener en cuenta.

¿Por qué mi hijo tartamudea de repente?

Las causas de que mi hijo tartamudee de repente pueden ser varias. Vamos a verlas a continuación:

  • Genéticas: alguien en la familia ya lo es o lo fue.
  • Del habla: existe una dificultad al trasladar lo que pensamos a los músculos y los órganos que nos permiten hablar.
  • Socio-emocional: sentimientos y emociones que acompañan la tartamudez, como por ejemplo la ansiedad.
  • De la conducta: eso que vemos cuando mi hijo tartamudea de repente, las repeticiones, los bloqueos.
  • Cognitivos: con esta palabra nos referimos a pensamientos y creencias negativas que provocan que la tartamudez se agrave.

Como vemos, podríamos decir que ver que mi hijo se atasca es solo la punta del iceberg.

mi hijo tartamudea por que

Mi hijo tartamudea de repente: ¿es mi culpa?

Si mi hijo tartamudea de repente lo primero es asumir que posiblemente necesite ayuda. Es más, todos los familiares del niño o de la niña que tartamudea de repente deben de estar al corriente y ayudar de una u otra manera a las pautas indicadas y acordadas entre la familia y la logopeda.

Por tanto no, no es tu culpa. Además, como padre o madre eres la referencia por excelencia de la adquisición de la lengua materna, es decir:

  • cómo se habla en casa.
  • Qué palabras utilizamos.
  • A qué velocidad hablamos.
  • Qué modalidad de comunicación tenemos.

Todos estos puntos son importantísimos cuando te das cuenta de que «mi hijo tartamudea de repente».

¿Cómo puedo ayudar si mi hijo tartamudea de repente?

Como hemos visto, la familia es un pilar fundamental si mi hijo tartamudea de repente. Por tanto, la familia puede ayudar así:

  • Creando un entorno comunicativo donde se muestre en qué lugares está bien tartamudear y que eso no signifique que el niño renuncie a lo que desea decir.
  • Abordar las reacciones de los niños frente a su tartamudez. Es decir, entender las emociones con las de tu hija o de tu hijo. El objetivo de esto es ayudarles a tener una actitud positiva, amable, mientras mejoran su fluidez.
  • Conversar cara a cara, mirándonos a los ojos. En ocasiones tendemos a apartar la vista cuando estamos ante una persona que tartamudea. Nos agobia. Debemos evitarlo y continuar mirando a los ojos.
  • Respeta sus necesidades.
  • Dale tiempo para que hable. Puede que tarde más pero es tu tiempo.
  • No interrumpir su comunicación. Seguramente sepas qué quiere decir cuando se bloquea en mitad de una frase. Pero deja que sea él o ella quien la termine.
  • Hablarle de manera lenta y relajada.
  • Respetar los turnos al hablar.
  • Evitar realizar preguntas seguidas.
  • Nunca le hagas sentir al niño o a la niña que debe pedir disculpas por sus bloqueos o avergonzarse de ellos.
  • No focalizarnos tanto en cómo el niño transmite lo que nos quiere decir sino en su contenido. A veces sin darnos cuenta marcamos a las niñas y a los niños dónde aparece su bloqueo como una demanda más que imponemos a nuestros hijos. Lo hacemos con la mejor intención creyendo que esto puede ayudarles pero ya vemos que no es así.

Cuestiones que solo una persona con tartamudez puede entender

Mi hijo tartamudea de repente y… ¿qué tal si nos ponemos en su lugar? Vamos a ver pensamientos que puede tener un niño/a o un adulto que tartamudea y debe convivir con ello:

  • En la escuela preferías decir que no hiciste la tarea para evitar el mal rato de leer para toda la clase.
  • Las veces que he pedido algo para tomar en una pastelería es porque es lo único que te salía decir en el momento.
  • Cuando te suena el móvil o tocas el timbre no sabes bien qué hacer o cómo empezar a hablar sin trabarte.
  • Realizar trámites no es nada fácil: no hay sinónimos para tus datos formales (nombre, domicilio, etc.)
  • El WhatsApp a veces es tu gran salvador.
  • Prefieres caminar hasta el restaurante y pedir comida para llevar: te ahorras tiempo de hablar y tartamudear con otras personas.
  • Sientes quizá que tu vida es una lucha constante. Así que eres más fuerte que los demás realmente.

Hablar es comunicar, no ser fluido.

Licenciada Fonoaudióloga Sandra del Olmo. Matrícula Nacional:9606. Matrícula Provincial: 5435

Revisado por: Silvia Romanillos Morales.

Bibliografía

  1. Harris, K. (1983). The nature of stuttering (2nd Ed.). Charles Van Riper. Englwewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1982. Pp. x 468. Applied Psycholinguistics, 4(2), 177-179. doi:10.1017/S0142716400004458
  2. Perkins WH. What is stuttering? Journal of Speech and Hearing, 50(3), 370-382, 1990. https://doi.org/10.1044/jshd.5503.370

Imagen de Skitterphoto en Pexels.

 

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