Cuando hablamos de frenillo lingual corto o anquiloglosia nos referimos a que la lengua no se puede mover como debiera porque el frenillo es demasiado corto. El frenillo lingual es una membrana que une el suelo de la boca con la parte inferior de la lengua.

Cómo saber si tiene frenillo lingual corto

El frenillo lingual corto o anquiloglosia suele ser hereditario. Así que si tu hijo o hija lo tiene, es probable que tú o tu pareja lo tengáis. O al contrario: si alguno de vosotros lo tiene, tu hija o hijo tendrá frenillo lingual también.

La anquiloglosia se puede detectar desde que el bebé nace. En ocasiones, pasa desapercibido y no se diagnostica hasta que el niño tiene dos o tres años.

Existen frenillos que son muy fáciles de ver y detectar a simple vista. Algunas de las características más evidentes son:

  • Punta de la lengua en forma de corazón.
  • El bebé eleva la lengua más por un lado que por otro al llorar.
  • El bebé no puede sacar la lengua más allá del labio inferior.
  • Se puede ver el frenillo a simple vista.

Sin embargo, en otros es necesaria la evaluación de un profesional que sepa detectarlos: un/a logopeda, una asesora de lactancia que sepa de frenillos, un cirujano especializado o un/a odontopediatra que sepa evaluar la anquiloglosia.

En Brasil se evalúa por protocolo a todos los recién nacidos. Han creado el test de la lengüita que os dejo aquí, por si queréis echarle un ojo:

También existen otros indicios que te hacen sospechar de que tu hijo tiene frenillo gracias a sus consecuencias:

Consecuencias del frenillo lingual o anquiloglosia

Anquiloglosia y lactancia materna

Si el frenillo lingual no permite la suficiente movilidad en el bebé, va a afectar a la lactancia. El bebé necesita que la lengua pueda realizar movimientos similares a los de una ola (peristálticos) para extraer la leche del pecho. También necesita que la lengua le ayude a hacer el vacío necesario para la succión, junto con los labios y los carrillos.

Cuando el bebé no puede utilizar bien su lengua puede que apriete más la mandíbula para compensar. Esto provoca dolor en la madre, grietas en los pezones y la aparición del llamado callo de lactancia en el labio superior del bebé.

O quizá el bebé no sea capaz de engancharse bien al pecho, haga chasquidos mientras mama o no esté cogiendo peso como debiera. Esto último puede ocasionar que el bebé no estimule el pecho lo suficiente y, por ende, la madre deje de producir leche suficiente. Daría lugar a una hipogalactia secundaria a esa anquiloglosia. Incluso al no vaciar el pecho de manera eficaz, puede dar lugar a una mastitis… o varias.

Y al no extraer leche de manera eficiente, también es probable que el bebé haga tomas eternas de una hora o más.

Anquiloglosia y habla

Cuando pensamos en un frenillo lingual corto en seguida nos viene a la cabeza la erre. Tememos que nuestro hijo o hija tenga problemas en el habla y, efectivamente, pueden darse. Los problemas más frecuentes suelen darse al decir fonemas o «letras» como la erre /rr/, la /d/, la /t/, la /n/ o la /l/.

Dependiendo del tipo de frenillo, también puede limitar actos tan sencillos como lamer un helado o incluso dar un beso donde se utilice la lengua. Todo esto, obviamente, también tiene repercusiones a nivel social: la persona con anquiloglosia seguramente evite hablar en público o círculos poco habituales y quizá se vuelva retraído o tímido.

Otras consecuencias de la anquiloglosia

La lengua además tiene un papel muy importante en el desarrollo de la cavidad oral. Por ejemplo, es la encargada de expandir el paladar y darle su formación definitiva, para que no quede demasiado alto. Por lo tanto, es fácil que un niño o niña con frenillo corto tenga el paladar alto o paladar ojival. Incluso puede darse algún problema respiratorio, principalmente durante el sueño, por una mala posición lingual en reposo.

También puede dar lugar a retrognatia, es decir, que la mandíbula inferior esté más atrás que la superior. Esto afecta también a la oclusión de las arcadas dentarias, originando una mala posición de los dientes. Incluso, puede afectar al resto de la postura corporal:

postura corporal por frenillo lingual
Imagen: https://pietseru.com. En el dibujo de la izquierda puede verse la postura derivada de un frenillo lingual corto.

Otra consecuencia de la anquiloglosia es la deglución atípica, es decir, alteraciones al masticar y tragar alimentos.

Entonces, ¿hay que operar el frenillo lingual siempre?

La respuesta es no. La anquiloglosia puede ser extremadamente limitante en varios aspectos o no influir demasiado en la lactancia, en el lenguaje o en la vida adulta. Es decir, un bebé puede que nazca con anquiloglosia y no tener problema con la lactancia o con el habla en unos años. Por ello es necesario valorar bien todos los aspectos y, en función de ello, decidir.

En ocasiones, bastará con ejercicios específicos o terapia fiosterapeútica. Otras veces, sí será necesario hacer una frenectomía (cortar el frenillo lingual). No obstante, los ejercicios continuarán siendo necesarios. De hecho, existe bastante controversia acerca de la eficacia de la intervención quirúrgica en el frenillo lingual (Cuestas Montañés, 2016 y en Suter y Bornstein, 2009).

Pero sobre cómo actuar cuando un bebé nace con frenillo lingual corto hablaremos en otro artículo. Mientras, recuerda que para cualquier duda puedes contactarme aquí.

frenillo-lingual-anquiloglosia-infografia

Referencias

Alba Lactancia Materna: http://albalactanciamaterna.org/lactancia/frenillo-lingual-corto-anquiloglosia/

Anquiloglosia.com: http://anquiloglosia.com/

Calderón Ruiz, Cindy Vanessa (2018). Causas, consecuencias y tratamiento quirúrgico de la anquiloglosia en pacientes adultos de ambos sexos [tesis]. Recuperado a partir de http://repositorio.ug.edu.ec/handle/redug/29396

Cuestas Montañés, Eduardo. La frenectomía es un procedimiento aún no avalado para el tratamiento de la anquiloglosia. Evid. Pediatr. 2016;12:6.

Suter, Valérie G. & Bornstein, Michael M. (2009). Ankyloglossia: Facts and Myths in Diagnosis and Treatment. Journal of Periodontology, 80: 1204-1219. doi:10.1902/jop.2009.090086

Imagen de portada: Pezibear en Pixabay

Imágenes de frenillos: Gzzz, Klaus D. Peter, NHS.

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